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Nº64

CARTA DEL DIRECTOR ANÍBAL Y. JOZAMI

Esta sexagésima cuarta edición de Archivos del Presente marca el comienzo de nuestro vigésimo año ininterrumpido de publicación.

Creemos, salvo error u omisión, que esto nos convierte en la publicación decana de Relaciones Internacionales en toda América del Sur. 

Lo que se inició dos décadas atrás con la promesa de que no era algo circunstancial sino que perduraría en el tiempo y que, a pesar de nuestra independencia de todo centro de poder público o privado, era factible tener desde la Argentina una publicación de alto nivel teórico que diese cabida a todas las posiciones y fomentase el diálogo intersectorial y multipartidario alrededor de la actualidad y la problemática mundial, se demostró posible.

Al tiempo que agradecemos a los que durante dos décadas nos acompañaron, presentamos ahora un nuevo Archivos con diagramación y contenidos diferentes. Nos pareció que veinte años era una edad apropiada para insuflarle renovados aires a una revista que aspira a vivir varias décadas más.

De las diferentes temáticas tratadas en esta edición, y a fin de respetar nuestra vocación de que estas cartas sean sólo una corta introducción al contenido del número, únicamente haré referencia a Brasil.

La situación política en Brasil, sobre la que se publican en esta edición diversas posturas, es una nueva expresión de la crisis de la representación política en nuestra región, aunque muchos de sus elementos son aplicables a otras.

Por un lado, un gobierno que aparecía como la posibilidad de cambiar la sociedad brasileña; y efectivamente, el de Dilma Rouseff fue un gobierno que tomó infinidad de medidas que permitieron a los sectores más desfavorecidos llegar a niveles de consumo que históricamente les habían sido vedados. Al mismo tiempo; la necesidad de enfrentar a quienes se oponían a las políticas de redistribución hizo que tuvieran que formarse alianzas que, si bien lo fortalecían en las votaciones legislativas, lo desmerecían frente a la sociedad y lo vinculaban con expresiones retrógradas de la política brasileña que lógicamente, tal como ocurrió, terminarían por desvirtuar su historia, su ideario y lo que representaba como expresión de la renovación política.

Asimismo, la necesidad de financiar la política pareciera justificar niveles de irregularidades que terminan siendo despreciados por el conjunto de la sociedad, ya que no interesa cuál era el objetivo final de esas metodologías. De la misma manera que acontecimientos de violencia política, aunque en su origen contengan elementos confirmatorios que podrían validarlos, luego degeneran (y esto vale desde la Argentina hasta Colombia, pasando por los señores de la guerra del Líbano o Yugoslavia). La búsqueda de dinero para la política a través de irregularidades administrativas termina generando corruptos que actúan por y para sí mismos y que alejan a sus partidos definitivamente de la gente. Esto lleva a que Brasil se encuentre hoy en una situación muy cercana a la de que se vayan todos de la Argentina de 2001.

La reconstrucción del tejido político brasileño es imprescindible para que pueda retomar su camino de crecimiento y esto es más que urgente para toda nuestra región. Las actitudes del nuevo gobierno no están ayudando en ese sentido ya que incluso quienes justificaban la metodología empleada tienden hoy a querer alejarse. Nuestra modesta opinión al respecto se acerca a la de quienes abogan por la necesidad de impulsar mecanismos electorales que posibiliten, primero a través de un plebiscito y, luego, a través de nuevas elecciones, un gobierno legítimo, que pueda plantearse metas y objetivos superadores de esta situación. La crisis argentina marcó, en su momento, la ruptura de todos los puntos de acuerdo y de confianza entre los diferentes grupos sociales y al interior de los mismos. Si reclamamos actitudes que tiendan a reconstruir el tejido social brasileño antes de que llegue a la situación que se vivió aquí es porque deseamos evitar la repetición de circunstancias trágicas que, por las características de desigualdad social reinantes en ese país, traerán sufrimientos enormes.