Artículo online - Publicado el 12-09-22

Debates

ARGENTINA: ¿UNIRSE A LOS BRICS?

Por Andrés Serbín
Presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), un think tank y red regional dedicado a América Latina y el Caribe. También es Copresidente de la sección de Asia y las Américas de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) y autor de Guerra y Transición Global, recientemente publicado.

Los esfuerzos de los países de los BRICS por ampliar la influencia del grupo en el Sur Global están dando impulso a la candidatura de Argentina a la adhesión, pero el calendario y el resultado del proceso de admisión están lejos de ser seguros. Durante una cumbre virtual organizada por Beijing en junio, los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- continuaron los esfuerzos para revitalizar el grupo y dar continuidad a las propuestas de expansión pactadas inicialmente en 2017.

Concebidos como una alternativa al G7 cuando se presentaron en el 2009, los BRICS representan el 42% de la población del planeta, el 24% del PBI mundial y más del 16% del crecimiento global, según estimaciones del Banco Mundial de 2019. Cada miembro juega un papel significativamente diferente en los asuntos internacionales, pero el grupo se está moviendo de forma unificada para posicionarse como un factor decisivo en la arquitectura de la gobernanza global y como una voz del “Sur Global” que propugna una alternativa económica y política para las economías emergentes. El analista brasileño Oliver Stuenkel señala que los cinco “comparten un profundo escepticismo respecto al orden liberal internacional de Estados Unidos y la percepción del peligro que la unipolaridad representa para sus intereses”.

La cumbre de junio analizó iniciativas para aumentar la cooperación económica y el desarrollo, promover el multilateralismo y la paz mundial y crear un centro de investigación y desarrollo de vacunas. Como reacción a las sanciones económicas occidentales, Rusia propuso el desarrollo de un espacio financiero “desdolarizado” para el comercio entre las economías del grupo, una propuesta ya incluida en los debates de la Organización de Cooperación de Shanghái, la principal institución de cooperación euroasiática. El grupo también retomó la propuesta de China de 2017 de un “BRICS Plus”, una ampliación que incorporaría a nuevos miembros del Sur Global, incluida Argentina.

La propuesta de Argentina se enfrenta a trabas dentro de los BRICS, aunque Rusia, China e India (cuyo Ministro de Asuntos Exteriores visitó Buenos Aires la semana pasada) la apoyan y Celso Amorim, el anterior y probable futuro Ministro de Relaciones Exteriores si el Presidente brasileño Lula da Silva es reelegido, ha dicho que Brasil también la apoyará.

Los desafíos políticos y geopolíticos dentro del grupo abarcan las diferencias en la forma en que sus miembros se relacionan con el orden liberal internacional. Los vínculos con Occidente van de la posición más beligerante de Rusia hasta la más cautelosa de China y la ambigüedad de la India. Existen marcadas diferencias en sus políticas exteriores que los posibles nuevos miembros podrían agravar.

Los miembros también tienen diferentes puntos de vista sobre la incorporación de bloques de integración regional como el MERCOSUR, cuyas propias heterogeneidades, tensiones y conflictos pueden dificultar el proceso de expansión y la eficacia del bloque. En una cumbre del MERCOSUR celebrada en julio, las ausencias de los principales líderes y un debate controvertido sobre la firma de un TLC entre Uruguay y China pusieron de manifiesto las diferencias. Mientras que Paraguay mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán, los otros tres miembros de derecho pleno del grupo mantienen estrechos vínculos diplomáticos y económicos con la RPC.

La solicitud de Argentina también ha originado opiniones y puntos de vista divididos en el propio país. A pesar de que todos los sectores de la coalición gobernante pueden considerarse “peronistas”, el gobierno actual ha llevado a cabo una política exterior errática y a veces contradictoria, que incluye posiciones encontradas respecto a las relaciones internacionales, los alineamientos y las alianzas. Los sinólogos argentinos no se ponen de acuerdo sobre la factibilidad del ingreso, y muchos más argentinos se oponen porque perjudicaría las relaciones con Estados Unidos, Europa y el FMI, que recientemente ha ayudado al país a evitar el incumplimiento en el pago de los 44.000 millones de dólares que el Fondo le prestó anteriormente. La solicitud simultánea de Irán -algunos de cuyos funcionarios del gobierno la justicia argentina culpa por varios actos terroristas en Argentina, incluyendo el atentado a la Embajada de Israel y a la organización local judía AMIA- no ayuda a crear consenso sobre el tema.

A pesar de las opiniones controvertidas en Argentina y entre los BRICS, el interés de ambas partes ha sido constante y muestra signos de crecimiento, aunque no necesariamente esto se traduzca en una admisión en un futuro próximo. El interés de Argentina en buscar una relación con los BRICS se ha mantenido a través de gobiernos de distinto signo político desde 2014. La necesidad de mantener buenas relaciones con los socios tradicionales es clave, y el acuerdo con el FMI presenta otro motivo de prudencia. No está claro si la incorporación de Argentina podría complicar su posición geopolítica sin producir beneficios tangibles.

Para los BRICS, el interés compartido -el deseo de recortar la influencia de Estados Unidos y Occidente y crear un contrapeso a la misma- los ayuda a superar sus diferencias y parece poco probable que cambie a la brevedad, pero los obstáculos a la evolución de la transición global que buscan también se mantendrán en el corto plazo. Sin embargo, en el contexto del debate actual en América Latina, la expansión de los BRICS se ajusta a la creciente aspiración regional de promover el no alineamiento activo en medio de un orden internacional cada vez más turbulento.

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