Artículo online - Publicado el 07-12-20

Arte

Bienalsur: en los grandes museos, en el interior de los países y en sus fronteras políticas y sociales

Por Anibal Jozami
Rector de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) y director general de Bienalsur.

Cuando comenzamos a plantear la idea de Bienalsur no existía ni se imaginaba la pandemia. Existían si todas las desigualdades en los diversos ámbitos que la actual situación va profundizando en un camino que pareciera no tener punto de llegada.

Pensábamos en ese entonces en cómo la historia había definido centros y periferias y cómo esto se aplicaba al sistema de la cultura y repercutía incluso al interior de los distintos países.

Discurríamos sobre cómo los aspectos negativos del tan necesario mercado del arte iban prevaleciendo sobre otros y creando ámbitos de frivolidad que quizá siempre existieron, pero que hoy son más graves por la difusión que alcanzan en las redes sociales y los medios de comunicación.

Creíamos que era posible crear manifestaciones artísticas que llegaran a las distintas comunidades y que quienes las crearan se sintiesen realizados en ese contacto.

Que el arte es imposible sin un compromiso con la vida de nuestras sociedades y que el creador sólo completa su obra en el contacto de ella con la gente.

Nos imaginábamos poder ocupar los grandes museos, pero también estar en el interior de los diferentes países y en las zonas de frontera, tanto las políticas como las sociales. Que el arte al estilo Bienalsur podía ser un instrumento de unidad como lo está siendo en la frontera colombo-venezolana o también un instrumento de reconocimiento de la historia y la necesidad del empoderamiento que les fue ancestralmente negado a comunidades como los quilmes calchaquíes.

También pensábamos la posibilidad que curadores argentinos y japoneses trabajaran en un pueblo sumamente vulnerable del Perú para que los niños con capacidades diferentes vieran luego cómo sus obras estaban expuestas en las salas de la centenaria Escuela de Bellas Artes de Lima y que grupos de coleccionistas europeos fueran hasta allí para admirarlas. Como también entraba en nuestra imaginación que las artistas de la contemporaneidad aborigen de Australia formasen parte de la red Bienalsur a la par de los más significativos y renombrados artistas europeos y estadounidenses.

En este momento se multiplican las exhortaciones de filósofos y científicos a utilizar esta pandemia para definir una nueva ética y un nuevo tipo de relación, con otros valores, entre los seres humanos y en las relaciones de producción. Los elementos que marqué en los renglones precedentes expresaban esa problemática y la plantearon en el ámbito de la cultura y su forma de vinculación con la sociedad.

Hoy, con el sentido de utopía que nos acompaña desde el principio, seguimos adelante. Y estamos encarando, con pocos recursos y contra viento, mareas y pandemia, la prosecución del continuo Bienalsur con la realización de la tercera edición el próximo 2021. Esto es la renovación y confirmación de nuestras ideas sobre la sociedad que ambicionamos y el rol que debe jugar la cultura en dicha evolución.

 

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