Artículo online - Publicado el 14-08-26

GIS

EL GIRO ESTRATÉGICO DE ARMENIA

Por Stefan Hedlund
Director de investigación del Centro de Estudios Rusos y Euroasiáticos de la Universidad de Uppsala, Suecia. Autor, investigador y conferencista especializado en asuntos nórdicos, rusos, de Asia Central y de los países postsoviéticos, ha sido investigador visitante en instituciones académicas como la Universidad de Stanford o la Universidad de Hokkaido. Autor de Putin’s Energy Agenda: The Contradictions of Russia’s Resource Wealth (“La agenda energética de Putin: Las contradicciones de la riqueza de recursos de Rusia”, Lynne Rienner Publishers, Boulder, Colorado, 2014) e Invisible Hands, Russian Experience and Social Science: Approaches to Understanding Systemic Failure (“Manos invisibles, la experiencia rusa y las ciencias sociales: Enfoques para comprender el fracaso sistémico”, Cambridge University Press, 2011).

La VIII Cumbre de la Comunidad Política Europea que se realizó en mayo en Ereván puso de manifiesto las transformaciones políticas en el Cáucaso del Sur. Armenia ha perdido la confianza en Rusia y se está orientando decididamente hacia Europa. Las relaciones con sus enemigos históricos, Turquía y Azerbaiyán, también están en proceso de distensión.

La geopolítica del Cáucaso Sur se caracteriza desde hace tiempo por una tensión entre dos centros de gravedad. Uno de ellos está representado por el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC, por su sigla en inglés), que une a Rusia con Irán; el otro, por el emergente corredor este-oeste, que une a China con Europa, también conocido como la Ruta Internacional de Transporte Transcaspiana (TTIR, por su sigla en inglés) o, simplemente, el Corredor Medio. La importancia relativa de cada corredor para el Cáucaso Sur está cambiando de manera fundamental, en detrimento de Rusia. Aunque Moscú conserva su poder en Georgia, su influencia está disminuyendo rápidamente en el resto de la región. El mejor ejemplo, por lejos, se encuentra en Armenia.

EL GIRO HACIA EL OESTE DE ARMENIA

Considerada durante mucho tiempo uno de los aliados más cercanos de Rusia, Armenia forma parte de la Unión Económica Euroasiática liderada por Moscú, ha participado en ejercicios militares rusos y alberga la mayor base militar rusa fuera de la Federación Rusa. Sin embargo, su lealtad al Kremlin está siendo suplantada por su fuerte deseo de unirse a Europa. Armenia dejó en claro este mensaje a principios de mayo cuando fue sede de la VIII Cumbre de la Comunidad Política Europea (EPC, por su sigla en inglés) en su capital, Ereván.

En sí misma, la EPC no reviste una importancia excesiva. Fundada en 2022 como respuesta a la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, su misión ha sido mantener un frente europeo unido contra Rusia y Bielorrusia. Cuando se reunió para su primera Cumbre en Praga, en octubre de 2022, participaron los jefes de Estado de 44 países europeos, junto con los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo. El 4 de mayo de este año, la Cumbre reunió a los líderes de 47 países europeos (con la incorporación de los microestados de San Marino, Andorra y Mónaco). En ambas ocasiones, la reunión excluyó a Rusia y Bielorrusia.

La decisión de reunirse en Ereván fue un claro reflejo de cómo se están transformando las realidades geopolíticas. Hasta hace unos años, Georgia era el foco principal de la formulación de políticas europeas y estadounidenses en el Cáucaso Sur. Con su adhesión a la Unión Europea prevista, era un miembro destacado de la iniciativa de la Asociación Oriental de la UE. Tras las elecciones parlamentarias amañadas de octubre de 2024 y la posterior postura cada vez más autoritaria del gobierno de Sueño Georgiano, su posición se ha deteriorado considerablemente. Mientras tanto, Azerbaiyán ha sido considerado altamente problemático en términos de violaciones de los derechos humanos. Por ello, era lógico que se eligiera a Armenia para ocupar el lugar de Georgia.

Dicho esto, la decisión de reunirse en Ereván no fue por falta de alternativas, sino más bien debido a una transformación fundamental en las relaciones de Armenia con sus vecinos más cercanos y con Europa. El elemento clave fue la resolución de la prolongada guerra entre Armenia y Azerbaiyán por el control de Nagorno Karabaj, un enclave dentro de Azerbaiyán habitado principalmente por armenios. El desenlace se produjo en 2023, cuando las fuerzas azerbaiyanas derrotaron a los defensores armenios, lo que provocó un éxodo masivo de civiles armenios. Es importante destacar que las fuerzas de paz rusas que se habían desplegado para mantener separadas a las dos partes optaron por mantenerse al margen y observar.

Al sentirse traicionado por su garante ruso, el gobierno armenio decidió aceptar la humillante derrota y entablar negociaciones de paz con Azerbaiyán. Cuando esas negociaciones dieron como resultado un acuerdo de paz, el camino quedó libre para que el país trazara un nuevo rumbo alejándose de Rusia. Además de emprender los preparativos legislativos para su adhesión a la UE, ha tomado medidas para suavizar sus relaciones tanto con Azerbaiyán como con Turquía. Esto último es especialmente importante. Si se logran normalizar las relaciones entre Ankara y Ereván, y se puede abrir la frontera, Armenia ya no dependerá de Irán como vía de suministro vital.

EL APOYO A UCRANIA

Cuando el EPC se reunió en Ereván, fue la primera vez que lo hacía en Armenia. Para el presidente ruso, Vladimir Putin, debió de resultar profundamente inquietante tener que presenciar cómo la reunión era copresidida por el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Aún peor para Rusia fue que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, fuera invitado a pronunciar un discurso de apertura.

En otra primicia, se invitó a un país no europeo al evento. En su intervención como invitado, el primer ministro canadiense, Mark Carney, aprovechó la ocasión para reiterar su énfasis en la necesidad de que las potencias medianas se mantengan firmes en defensa del orden internacional basado en normas. En una indirecta al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó una nueva visión: “Es mi firme convicción personal que el orden internacional se reconstruirá, pero se reconstruirá desde fuera de Europa”. Al presentar a Canadá como el “más europeo de los países no europeos”, afirmó que trabajaría para profundizar las relaciones con Europa en temas como la guerra contra Ucrania. En su discurso, el presidente Zelenski también señaló que la cumbre de Ereván simbolizaba los valores compartidos por Canadá y la Comunidad Europea.

Para Ucrania, la reunión fue importante porque brindó al presidente Zelenski la oportunidad de reunirse personalmente con el primer ministro eslovaco, Robert Fico. Tras la derrota electoral del gobierno de Viktor Orbán, el inicio de una nueva política exterior húngara y unas relaciones más cooperativas entre Kiev y Budapest, se espera que también mejoren las relaciones entre Ucrania y Eslovaquia, que han estado tensas, especialmente por el oleoducto Druzhba. Al agradecer al primer ministro Pashinián por brindarle esta oportunidad, el presidente Zelenski expresó su confianza en que las visitas recíprocas a Kiev y Bratislava allanarán el camino hacia mejores relaciones.

EL ACERCAMIENTO CON SUS ENEMIGOS HISTÓRICOS

Además de fungir de plataforma para estas importantes transformaciones geopolíticas, la Cumbre del EPC también demostró que Armenia está cosechando los frutos de una política de fomento de la confianza en sus relaciones con Turquía. Durante la cumbre, el primer ministro Pashinián se reunió con el vicepresidente turco Cevdet Yılmaz -cuya presencia representó la primera visita turca de alto nivel a Armenia desde la del presidente Abdullah Gül en 2008- en la que acordaron restaurar el puente medieval de Ani. El puente cruza el río Ajurián/Arpaçay, que actualmente marca la frontera entre Armenia y Turquía, y durante los siglos XIII y XIV sufrió múltiples oleadas de invasiones y terremotos, lo que lo dejó destruido. La decisión de reconstruirlo es una señal de que la frontera entre los dos países, que ha estado cerrada desde 1993, podría reabrirse.

La principal ventaja para Turquía al mejorar sus relaciones con Armenia radica en el acceso al Corredor de Zangezur, un tramo de tierra de 42 kilómetros en el sur de Armenia que limita con Irán y separa el territorio propiamente dicho de Azerbaiyán de su enclave de Najicheván. Mientras aún se libraba la guerra por Nagorno-Karabaj, el corredor permaneció cerrado y Turquía se vio obligada a realizar sus intercambios comerciales con los países de Asia Central a través de Irán. Como parte del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán, ahora se reabrirá. Aunque la ruta estará sujeta a la legislación armenia y el territorio seguirá siendo soberano de Armenia, las buenas relaciones entre Ankara, Bakú y Ereván contribuirán a que se convierta en una importante arteria de transporte.

EL CORREDOR DE ZANZEGUR

La apertura del Corredor de Zangezur también beneficia a Azerbaiyán, ya que fortalece no solo sus ya prósperas relaciones con Europa, sino también sus vínculos con Ucrania, como fuente de energía no rusa. Bakú ha comenzado recientemente a suministrar gas natural a Ucrania, Austria y Alemania, y pronto lo hará también a la República Checa.

Como principal perdedor de estos acontecimientos, las reacciones de Rusia ante la reunión en Ereván fueron abrumadoramente negativas. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la reunión había servido de plataforma para “declaraciones antirrusas” que eran “incompatibles con el espíritu de las relaciones” entre Armenia y Rusia. El hecho de que al presidente Zelenski se le permitiera hacer comentarios despectivos sobre la entonces próxima celebración del Día de la Victoria de Rusia en la Plaza Roja, sin que el anfitrión hiciera ningún comentario al respecto, provocó una indignación absoluta, lo que llevó a que se convocara al Embajador armenio en Moscú para que diera una explicación.

También se lanzaron amenazas apenas veladas sobre el acercamiento a Europa. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó su esperanza de que los dirigentes armenios no olvidaran que tratar con Bruselas tiene un precio: “La experiencia de otros países demuestra que tales acercamientos a Occidente rara vez terminan bien para los Estados involucrados”. Subiendo aún más la apuesta, el presidente Putin sugirió que se celebrara un referéndum sobre los planes de Armenia de unirse a la UE, advirtiendo sobre lo que está en juego: “Todos vemos lo que está pasando ahora con Ucrania. Pero, ¿dónde empezó todo? Con el intento de Ucrania de unirse a la UE”.

 

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