Artículo online - Publicado el 11-05-26

Otros

LOS FORMADORES DE LA OPINIÓN PÚBLICA

Por Hernán Rovella
Licenciado en Relaciones Internacionales (Universidad Católica Argentina), Maestrando en Política y Economía Internacionales (Universidad de San Andrés). Investigador adscripto en el Centro de Estudios sobre Asía del Pacífico e India (CEAPI-UNTREF).

El poder político estadounidense posee un servicio público civil profesional y altamente capacitado en la formación de políticas públicas para cada área de gobierno y sus políticos tienen una larga trayectoria política como legisladores o funcionarios de algún gobierno de turno cuando no están ocupando un escaño en el Congreso. No obstante, los actores que participan a diario en el proceso de toma de decisiones de gobierno a menudo se nutren de otros actores centrales de la política estadounidense: los think tanks (centros de pensamiento estratégico), conformados por académicos, grupos de interés y firmas de abogados, que abarcan todo el espectro ideológico de la política local.

En Estados Unidos, la actividad de lobby político está regulada por la Ley de Transparencia de Lobby de 1995 (The Lobbying Disclosure Act of 1995). No obstante, de acuerdo con varios artículos periodísticos, los think tanks (usinas de pensamiento) y los grupos de interés político estadounidenses se encontrarían dentro de las organizaciones menos transparentes a nivel global en lo que respecta a información de los orígenes de su financiamiento. Por lo general, estos grupos se financian con activos financieros de filántropos, que pueden ser nacionales o no, o fundaciones, tanto de izquierdas como de derechas, tal el caso del Open Society Institute de George Soros, que financia al Center for American Progress, fundado por el jefe de gabinete del ex presidente Clinton, John Podesta.

Los think tanks cumplen distintas funciones: generan ideas y opciones de políticas mediante el aporte de un conjunto de expertos; ofrecen espacios para discusiones de alto nivel; mantienen informada a la opinión pública sobre los asuntos externos y ofrecen esfuerzos suplementarios a los oficiales para mediar y resolver conflictos.

LAS GENERACIONES DE THINK TANKS

Existe una clasificación histórica de los thinks tanks elaborada por la revista del Departamento de Estado US Foreign Policy Agenda en noviembre de 2002 que compendia una serie de artículos sobre su rol y sus funciones, así como su funcionamiento, naturaleza, características y evolución histórica.

Dentro de este compendio, Donald E. Abelson escribió el articulo “Think Tanks and US Foreign Policy: An historical perspective” en el que clasifica a los think tanks en cuatro generaciones:

  • Primera Generación (1900-1945). Las llamadas Policy Research Institutions aparecieron entre los años 1900 y 1920 y su finalidad era meramente académica. Entre los think tanks de esta generación que aún perduran se pueden destacar: The Carnegie Endowment for International Peace (1910), The Hoover Institution on War, Revolution and Peace (1919), The Council of Foreign Relations (1920), la Brookings Institution (1927), The Institute for Government Research (1916) y The American Enterprise Institute for Public Policy Research (1943).
  • Segunda Generación (1946-1968). El contexto internacional y la necesidad de una política exterior con margen de maniobra y pragmática requirió un mayor asesoramiento para tratar de sobrevivir la era de la bipolaridad. Esta generación es conocida por “el surgimiento de los contratistas gubernamentales”. En este período surgen la Rand Corporation (1948), surgida del seno de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el Hudson Institute (1961), de ideología conservadora, y el Urban Institute (1968), de ideología progresista (centro liberal).
  • Tercera Generación (fines de la Guerra Fría). Se conoce a esta generación de think tanks como promotores o defensores de ideologías. Si bien se enfocaban en la producción de conocimiento académico para brindar servicio al gobierno, estaban enfocados en promover la implementación de un pensamiento ideológico dentro del gobierno. Fueron los primeros en implementar el marketing político. Los tres centros más renombrados surgidos en esta época son: The Center for Strategic and International Studies (1962), The Heritage Foundation (1973) y The Cato Institute (1977).
  • Cuarta Generación (1982-Actualidad). Última generación en surgir a la fecha, incluye a los think tanks denominados “de legado” como el Carter Center de Atlanta (1982), y el Nixon Center For Peace and Freedom (1994), de Washington (DC), que fue renombrado como Center for National Interest en el año 2011. Estos think tanks fueron creados por ex presidentes que buscaban mantener su legado en la política exterior estadounidense.

En la actualidad, los think tanks engloban las características de las cuatro generaciones, pero para obtener fondos han adoptado estrategias de marketing político que obturan la producción de conocimiento objetivo y los llevan a trabajar en función de los intereses de las fuentes de financiamiento. Como se mencionó anteriormente, también influyen en la opinión pública al vender sus análisis a los medios de comunicación.

QUIÉNES INFLUYEN EN LAS POLÍTICAS DE TRUMP

La ideología de la política interna y exterior de Trump representa el pensamiento conservador liberal de Estados Unidos, con su estilo transaccional que proviene de su idiosincrasia como empresario. Uno de los principales think tanks que asesoran al actual presidente es la Heritage Foundation, que escribió el documento “Project 2025”, hoja de ruta de algunas de las políticas que está implementando el actual presidente. Otro, es el CATO Institute que siempre abogó por los recortes en el gobierno estadounidense. Por último, se destaca el American First Policy Institute, fundado en 2021 por funcionarios del primer gobierno de Trump. Este think tank proveyó 73 cuadros de funcionarios a la actual administración, entre los que se pueden mencionar al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, y al director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel.

Por último, se encuentran ONG como la del asesinado Charly Kirk, que no entran dentro de la categoría de think tanks, pero son promotoras de ideas (conservadoras o progresistas) y cuentan con fondos de procedencia anónima, con poca transparencia y mayoritariamente de origen extranjero, que usufructúan las exenciones impositivas para donar dinero a ONG sociales en Estados Unidos cuyo dinero luego es girado hacia el activismo político. Por esta razón, a menudo se las acusa de estar influenciadas por agentes externos o países con intereses contrarios a Estados Unidos, como fue el caso con “la red de Singham” que administra Neville Roy Singham, un emprendedor tecnológico estadounidense que vive en Shanghai y tiene vinculaciones con el Partido Comunista chino. Mediante su red y a través de Goldman Sachs, Singham dono 100 millones de dólares a varias ONG, como por ejemplo The “People Forum y Answer Coalition (promueven ideas de extrema izquierda y han orquestado movilizaciones callejeras).

Por otra parte, las ONG conservadoras como la Alliance Defending Freedom, con bases religiosas evangélicas, extienden su alcance no solo a la política estadounidense, sino a nivel global gracias a la influencia de los cristianos evangélicos.

EL LOBBY PRO-ISRAELÍ

Por último, desde 1954 también pesa en la política estadounidense el lobby pro-israelí de sectores de la comunidad judía de Estados Unidos. El influyente American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Nacido como American Zionist Council (AZC), fue creado después de la masacre de Qibya de octubre de 1953 en la que el Ejército de Israel asesinó a más 60 palestinos en Cisjordania en 1953. Su objetivo era contrarrestar las opiniones contrarias al Estado de Israel que empezaban a gestarse en la política estadounidense. Luego, el AZC cambió su denominación a la actual AIPAC para integrar tanto a judíos no sionistas como a personas de otras religiones, por ejemplo, evangélicos como el actual presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, así como legisladores pertenecientes al Partido Demócrata. En 2007, AIPAC vio nacer un grupo de lobby opositor llamado J Street, que aboga por una política exterior favorable a Israel, pero llama a una integración con Palestina.

AIPAC promueve activamente las relaciones diplomáticas estrechas entre Estados Unidos e Israel. Desde el año 2021, desarrolla un brazo financiero que recauda fondos a nivel local, estadual y nacional con el “United Democracy Project” en los Super Political Action Comittes (Super PAC), organizaciones o grupos de recaudación para campaña política a nivel nacional surgidos en 2010. todos estos grupos aportan donaciones en los Super PAC influyendo en las políticas internas y exteriores del Gobierno.

Después de los ataques de Hamás en territorio israelí el 7 de octubre del 2023, AIPAC puso 100 millones de dólares para financiar campañas políticas contra representantes republicanos y demócratas que se opusieran a políticas exteriores favorables a Israel. A su vez, en las elecciones de 2024 recaudó fondos para oponerse a las campañas políticas de una facción progresista informal de la Cámara de Representantes, conocida como “The Squad”, contribuyendo con 23 millones de dólares.

Suscribite al Plan Premium

Incluye:

Último número de la revista en PDF

Acceso a la colección de revistas digitales

suscribite