Carta del Director

Revista N° 67 - 2018

Anibal Jozami


Pensar cada número de Archivos del Presente obliga siempre a una constante ida y vuelta en la reflexión de los debates estructurales y de largo plazo de la agenda global y las crisis que jalonan el día a día. Estos temblores políticos, económicos y sociales no piden permiso: simplemente emergen. Los recientes sucesos en Brasil constituyen uno de estos casos. Analizar esa situación abre la puerta para extender la mirada respecto de cuáles son los derroteros por los que transita América Latina, que no parece tener hoy un común denominador, como bien se pudo apreciar en la reciente cumbre de las Américas en Lima. Más aún, lo que se percibe es una considerable gama de incertidumbres.

La situación de Brasil es claramente la que acapara la casi totalidad de las ansiedades regionales por estos días. Cuando la nación que alberga a la principal economía del Cono Sur atraviesa una crisis judicial y política se prenden las luces amarillas en gran parte de América Latina. Como en su momento lo fue la destitución de Dilma Roussef, ahora lo es el encarcelamiento de Luiz Inácio Lula Da Silva: un terremoto político que sacude a ese país y que no se detiene en sus fronteras. Nos preguntamos si el encarcelamiento del fundador del PT, ex presidente y electoralmente competitivo candidato a volver a ocupar el Palacio del Planalto en las próximas elecciones, puede traducirse en un foco de inestabilidad económica que irradie sus efectos negativos en los países vecinos, con la Argentina como principal damnificado.

Si bien sobre Brasil están puestas todas las miradas, en estas últimas semanas las crisis políticas regionales no son exclusivamente suyas. A la tragedia económica y social, de raíz eminentemente política, que sufre el pueblo venezolano se le suman, aunque claramente incomparable en su gravedad, la renuncia obligada del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, jaqueado y sin salida por un proceso de destitución motivado en una investigación por cohecho.

Pero más allá de esta rápida casuística ad hoc, el malestar en América Latina excede las penurias políticas y judiciales de un grupo de ex mandatarios. Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo hincapié en el efecto pernicioso para la vida democrática de la debilidad institucional que están demostrando los países de nuestra región. La conclusión es evidente y preocupante: las instituciones y los gobiernos tienen una relación cada vez más distante con los ciudadanos que confían ya sólo en unas pocas instituciones, entre las que figuran en un lugar dominante las universidades.

Como de claroscuros latinoamericanos se trata, si bien las previsiones para este año de los organismos económicos y financieros multilaterales aventuraron buenas perspectivas para la evolución de los países de la región (vaticinan tasas de crecimiento superiores al dos por ciento), no es menos cierto que casi un cuarto de los latinoamericanos vive por debajo del umbral de la pobreza y el cuarenta por ciento puede incluirse en una clase media vulnerable. En estos números se funda también la desconfianza de la gente respecto de sus gobiernos, lo cual impacta en la legitimidad democrática. Otra confirmación, en este caso proveniente del último Latinobarómetro, dice que, en la región, el apoyo a la democracia como sistema de gobierno arrastra cinco años de caída y actualmente sólo el cincuenta y tres por ciento de los consultados apoya este sistema de manera indiscutible.

Es evidente el vínculo entre las demandas insatisfechas de los ciudadanos y la sensación que tienen de que la clase dirigente no es capaz de modificar la situación. Todo lo cual se agrava de la mano de las sospechas de corrupción de las dirigencias  –tanto políticas como económicas– de varios países. Pareciera que el subdesarrollo económico se combinara con el subdesarrollo de la cultura política.

Por otra parte, y ampliando el ángulo de miras más allá de América Latina, el espíritu de colisión que anima la administración Trump es uno de los temas que en esta edición aborda Archivos de Presente, con el fin de pensar el conflicto arancelario con China. Situación que proyecta sombras sobre la economía global. Además, el impacto sobre la seguridad mundial de la cada vez más peligrosa tensión con Moscú y la “nueva Francia” que imagina el presidente Emmanuel Macron.

En este número proponemos, además, una serie de debates que se refieren a una nueva visión sobre cómo analizar la política imperial británica sobre las Islas Malvinas; la cuestión de los derechos humanos hoy, a través de la lúcida mirada de la filósofa Agnes Heller; y la problemática del racismo y los refugiados.

Por último, recuperamos el documento de 1972 del ex presidente Juan Domingo  Perón sobre la cuestión ambiental como tema político, texto que asume un interés singular dado que se anticipa en décadas al debate actual.

Al escribir esta carta, los misiles caen sobre Damasco, la vieja capital de los Omeyas y cuna de la civilización. Quinientos mil muertos y doce millones de desplazados serán la prueba, imposible de eliminar, del desprecio por el ser humano y la cultura por parte de aquellos que desde hace décadas se empeñan en destruir toda posibilidad de resurgimiento y democratización de esas antiguas sociedades. Queda a cada quien la responsabilidad de analizar el porqué de una situación que no resiste ninguna teoría lógica: suponer que los gobernantes occidentales quieren el bienestar y la felicidad de los pueblos o aquello a lo que el hoy tan publicitado Winston Churchill hacía referencia: la justicia, la misericordia y la libertad.

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